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Jueves 03 de Marzo de 2011 11:17

Clubes Sociales de Cannabis en España; Una alternativa normalizadora en marcha

Enero de 2011. - Los Clubes Sociales de Cannabis (CSC) son asociaciones de personas usuarias que se organizan para autoabastecerse sin recurrir al mercado negro. Se basan en el hecho de que el simple consumo de drogas ilícitas no ha sido nunca un delito en la legislación española. Aprovechando ese hueco legal, desde hace años existen clubes privados que producen cannabis para su distribución sin ánimo de lucro en un circuito cerrado de adultos previamente usuarios.

Desde su aparición, alrededor de 2002, los CSC han permitido que varios miles de personas dejen de financiar el mercado negro y conozcan la calidad y origen de lo que consumen, generando puestos de trabajo y recaudación de impuestos, y todo ello sin necesidad de denunciar los tratados de la ONU sobre drogas.

El presente trabajo resume la naturaleza y forma de funcionamiento de dichos clubes, planteando además un debate acerca de la conveniencia de dejar de lado la defensa de modelos alternativos de regulación basados en la creación de un circuito comercial abierto, similar al del alcohol o el tabaco, optando en cambio por un modelo consumerista y no lucrativo, que evita muchos de los riesgos inherentes a un mercado dominado por la búsqueda de beneficios económicos.   (Documento Adjunto)

Conclusiones & Recomendaciones

  • En España, desde la aparición de los clubes sociales de cannabis (CSC) en 2002, miles de personas logran abastecerse de forma legal de marihuana ejerciendo control sobre su calidad, para su consumo personal.
  • Aprovechándose de un hueco jurídico existente en la legislación española, y a través de un sistema de registro legal de grupos de consumidores y un cultivo colectivo, los clubes se perfilaron de forma creciente en todo el país.
  • El boom de los clubes se dio luego de varias sentencias del Tribunal Supremo, que definieron el ámbito de cultivo para uso personal ya no como un delito, por no estar dirigido al tráfico.
  • Es hora de que el debate sobre políticas de drogas se distancie de la simplificación de legalización o prohibición, y se consideren formas alternativas para enfrentar el fenómeno de las drogas.




Por: Martín Barriuso Alonso


TNI – Articulo Original

TNI – Articulo – En Inglés


TNI – Documento CSC – 236 Kb – PDF

TNI – Documento CSC – En Inglés

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REPORTAJE: DEBATE SOBRE DROGAS BLANDAS

Clubes privados para consumidores de marihuana florecen en algunos puntos de España. Solo admiten socios cuyas cuotas financian plantaciones colectivas para abastecerse. Otros socios lo son por motivos terapéuticos. Se amparan en cierto limbo legal.

EVA CAVERO 27/02/2011

En una de las calles del barrio barcelonés de Sants un discreto dibujo de una hoja de marihuana en una fachada anuncia un club peculiar: “La Maca, asociación cannábica”. En el interior, el aspecto es el de una oficina, pero no huele a archivo y burocracia. El humo del cannabis se escapa bajo la puerta de la sala lúdica, donde los socios hablan y fuman porros tranquilamente, sentados alrededor de la mesa o en cualquiera de los cuatro sofás. Otros esperan su turno para entrar en el pequeño despacho donde recogerán la cantidad de marihuana que les corresponda para la semana. Un socio viste con americana y corbata: “Acabo de discutir de cosas importantes en una reunión de trabajo. No quiero fotos”, dice tajantemente.

Esto no es Amsterdam.Sucede en Barcelona, en San Sebastián, Bilbao y Madrid. Y, no, no se han legalizado los coffee shops en España. Se trata de clubes privados (hasta 22 se han unido en una federación, por el momento) que gestionan plantaciones colectivas de cannabis para producir la marihuana y el hachís que consumirán sus socios, que son quienes sufragan las plantaciones a través de las cuotas. Socios los hay de dos tipos: los terapeúticos (que consumen la droga por razones de salud) y los lúdicos. Pero todos quieren fumar “rico y de calidad por un precio razonable”.

En la sala lúdica de La Maca, Joana se lía un porro en uno de los cuatro sofás. No es una mujer mayor, pero tampoco una jovencita. Inspira el humo con parsimonia, como si cumpliera un ritual: “Fumar me ayudó a seguir con mi vida cuando la depresión lo hacía imposible”. Entrar en una de estas asociaciones tiene sus requisitos. Para ingresar como socio lúdico es necesario el aval de otro socio y que el club disponga de plazas, en función de la cosecha prevista; hacerlo por motivos terapéuticos, como Joana, requiere de un certificado médico. El servicio terapéutico de esta asociación pasa consulta los miércoles por la mañana. En los últimos tres meses, los médicos voluntarios han rechazado a dos pacientes por considerar que no estaban dentro de uno de los ocho grupos de enfermos para los que el cannabis parece ser eficaz como sustancia paliativa. “No pretendemos predicar el uso, sólo hacer un uso inteligente, empezando por adecuar las dosis”, explica Joan Parés Grahit, uno de los doctores.

Hace cuatro años que José Afuera y otros amigos decidieron reunirse para formar un cultivo colectivo. De aquellas primeras reuniones en el salón de su casa nació La Maca. Hoy, la asociación que preside Afuera tiene más de 500 socios y varios terrenos alquilados para las plantaciones agrícolas. La Maca ha crecido. En el local, además de la sala lúdica y el pequeño despacho, hay una sala para que el equipo terapéutico pase consulta una vez a la semana, un baño y dos habitaciones aún vacías. Una de ellas será la sala para los trabajos que requiere la cosecha. La más grande albergará en unos meses una plantación de interior.

Los comienzos no fueron fáciles: no había unas normas claras de cómo actuar, porque los límites de lo legal no están definidos. Ensayo y error. Siguieron el camino que habían abierto otros clubes ya en marcha, la mayoría en el País Vasco, que contaban con sentencias judiciales que han salido reforzadas después de ganar al menos siete juicios por las plantaciones decomisadas. La sentencia más conocida afectó a la asociación bilbaína Pannagh: en 2007, la Audiencia Provincial de Vizcaya determinó que el cultivo colectivo que les fue incautado en 2005 era legal. Y no solo eso, sino que obligó a la policía a devolver los 17 kilos que quedaban de la marihuana. La droga, que aún guardan en cajas en la antigua sede, está inservible, pero se convirtió en un trofeo simbólico.

No hay, sin embargo, un plan de actuación de las instituciones frente a estos clubes. Un portavoz del Ministerio de Sanidad explica a este periódico que los cultivos del cannabis deben estar “sometidos siempre a autorización administrativa estatal previa”. Pero, ¿quién debe emitir esta autorización? No queda claro. En el Plan Nacional Sobre Drogas responden que la Agencia del Medicamento es el organismo que debe aprobar los productos derivados del cannabis que tengan un fin farmacológico. Esta agencia precisa, a su vez, que solo el Sativex (a razón de 440 euros el frasco) está autorizado.

¿Y cuando se trata de fines lúdicos? El artículo 368 del Código Penal castiga el cultivo con entre uno y tres años, pero los jueces suelen aplicar atenuantes y eximentes (por tratarse de consumidores habituales) que suponen una despenalización de facto, según fuentes policiales y judiciales.

No hay regulación. “Las leyes no especifican nada. Estamos construyendo nuestro propio camino”, explica Martín Barriuso, presidente de la Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC), que agrupa a 22 de estos clubes. Basándose en la experiencia, la FAC propone algunos consejos: no puede haber propaganda, no hay lucro y es un circuito de consumo privado y cerrado. Aún así, persiste el riesgo de que la policía detenga a uno de los socios durante el transporte de la marihuana de la plantación al local. No hay norma que especifique los límites o cómo pueden compatibilizarse esta actividad con la ley Corcuera, que prohíbe la tenencia de drogas en la vía pública.

Barriuso se muestra especialmente interesado por regular la situación. Además de presidir la FAC, es presidente de Pannagh, un club de Bilbao, y es quien asume la responsabilidad del transporte. Curtido en sus apariciones en ETB y otras televisiones, habla con soltura del proyecto asociativo, en el que milita desde hace más de 13 años. Entonces, Barriuso acudió por primera vez a presentar la propuesta de la FAC en la cámara vasca. Ahora cree que ya pueden probar que funciona: “Nos hemos convertido en una realidad social. Hemos hecho un proceso de reflexión y vemos que es necesario llevarlo a las instituciones.”

El Ministerio del Interior no ha establecido un protocolo de actuación para la policía respecto a estos clubes. Tampoco lo han hecho las Comunidades Autónomas, aunque varias asociaciones aseguran que han tenido conversaciones privadas con las autoridades de su comunidad.

Es en el País Vasco donde las conversaciones van más adelantadas: el pasado noviembre, Martín Barriuso e Iker del Val (presidente y vicepresidente de la FAC) comparecieron ante la comisión de Interior de la cámara autonómica. La respuesta de los grupos parlamentarios vascos fue desigual. La réplica más dura fue la de la portavoz socialista, Teresa Laespada, que, pese a ser amiga de Barriuso, criticó duramente el proyecto, argumentando que la autorización expresa de estos clubes supondría “dos pasitos o tres menos en beneficio del debate social real de las drogas”.

La media de edad de los socios de estos clubes es de 35 años, lo cual quiere decir que hay un porcentaje alto de consumidores que están entre los 40 y los 50. “Los más mayores nos suelen decir: ‘Menos mal que estáis. Ya no tengo edad para ir a buscar al camello de la esquina”, dice Barriuso. Uno de los socios cita el día en el que el médico le recomendó a su madre la marihuana como sustituto de las pastillas para dormir: “¿La droga de mi hijo?”, recuerda que exclamó. Ahora, cada noche, su madre saca del congelador una de las magdalenas de cannabis que le preparan para tomar con un vaso de leche antes de irse a dormir.

Las mismas asociaciones temen que surjan clubes que actúen como “tapadera” para montar un negocio. El modelo que propone la FAC no es el único. Hace año y medio que colgaron en su web la guía Cómo crear un Club Social de Cannabis y se han producido unas 1.000 descargas del documento. La falta de un registro para este tipo de asociaciones impide conocer su número total.

Algunos clubes tienen bar o restaurante, un modelo que recuerda a los coffee shopsholandeses. “Es necesario que las cuentas estén claras para poder demostrar que las cantidades producidas se corresponden con lo consumido por los socios”, dice Del Val, presidente de Ganjazz (San Sebastián). Para demostrar que no hay tráfico de drogas, los socios registran en el cuaderno de bitácora de su club las cantidades que prevén consumir, cálculos que determinarán el tamaño de la cosecha. Con el tiempo se plantean que una autoridad se encargue de “auditar” las producciones. Dato curioso: algunas de las asociaciones tributan IVA (gravado al 18%) por las cuotas que sufragan los cultivos. El volumen del impuesto supuso el año pasado 18.938 euros en el caso de Greenfarm (San Sebastián).

Reunidos en la sala lúdica, varios miembros de La Maca celebran la asamblea del miércoles. “Toma, te paso algunas muestras para que las cates”, dice Nora mientras señala unas bolsitas de maría con una etiqueta: Spannabis 2011. Son ejemplares de las plantas que se presentarán en un concurso de cultivos durante la feria que se celebra este fin de semana en Barcelona. Los miembros de las asociaciones forman el jurado que decidirá los mejores cultivos. La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción no ve con buenos ojos estas iniciativas: “Que se oiga la voz de los consumidores nos parece legítimo. Nuestra preocupación está en distinguir dónde acaba la reivindicación y comienza una cierta promoción de la sustancia”, aclara Eusebio Megías, director técnico.

La Maca no tiene reparos en enseñar sus oficinas a los periodistas, pero visitar una de las plantaciones no es fácil. Temen los robos y la tentación del sensacionalismo. “La prensa siempre se queda con la foto de la hoja de maría”, insiste Afuera. “La sensación de indefensión ante los ladrones es aún más grande que ante la policía”, dice sin olvidar las horas que pasó en la comisaría hace unas semanas. La historia está cargada de ironía: al ir a denunciar el hurto en una plantación, los Mossos d’Escuadra le explicaron que, para admitirla, antes deberían denunciarle por delito contra la salud pública.

Uno de los cultivos ocupa un invernadero de casi 200 metros cuadrados arrendado a una empresa agrícola. Hileras de plantas de seis variedades distintas de marihuana crecen sujetas a cables para evitar que se tuerzan. El conjunto está rodeado de cámaras y sensores de movimiento conectados a una empresa de seguridad. Por control informático se regulan las constantes de temperatura, luz y humedad para acelerar el crecimiento de las plantas, de manera que pueden cosechar hasta cuatro veces en un año.

Es la plantación “más profesional” de la asociación, explica Raúl, uno de los productores. Tiene 32 años, la memoria lenta y el habla pausada. Su oficio transcurre entre cruces de plantas y la preparación y supervisión de cultivos. Raúl no niega que podría ganar “mucho, mucho más” en el mercado negro. “Trabajar en el cannabis y hacerlo de forma legal es un lujo. Yo no cambio por nada el poder explicarle a mi hija en qué trabajo”.

Fuente: ELPAÍS.COM

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Jueves 17 de Febrero de 2011 16:28

La política antidrogas del gobierno de Estados Unidos está en piloto automático, sus resultados en cuatro décadas no pueden ser verificados y hace falta cambiar el enfoque, según un informe de Diálogo Interamericano, un centro de estudios políticos hemisféricos con sede en Washington.

El trabajo presentado este mes en uno de los edificios administrativos del Congreso de EE.UU. por el presidente emérito del instituto, Peter Hakim, se titula “Repensando la política antidrogas de EE.UU.” y en él se asegura que “la mayoría de los estadounidenses cree que los 40 años de guerra contra las drogas han fracasado”.
“A pesar de los costos y la creciente oposición a la estrategia antinarcóticos en América Latina, el debate en EE.UU. sobre la política antidrogas continua silenciado”, se lee en el reporte que pide abrir un debate para cambiar la política.

Pero con los problemas que a diario los estadounidenses ven en televisión en la frontera con México es poco probable que en Washington alguien vaya a proponer una estrategia menos militarizada, porque podría ser percibido por parte de la opinión pública como débil en cuanto a la seguridad nacional.

El informe original en inglés se puede descargar AQUI


En piloto automático

El trabajo de Diálogo Interamericano hace referencia a una encuesta realizada conjuntamente con la firma Zogby International en 2008, según la cual el 75% de los estadounidenses piensa que la lucha antidrogas ha sido un fracaso. ”No podemos saber qué resultados habría generado una estrategia diferente. Muy bien podría haber sido mucho peor”, dice el reporte, en el que se reconoce que el gobierno de Barack Obama “está abierto a nuevas estrategias” para manejar el problema.



Cuando llegó al poder, Obama introdujo cambios de enfoque, como dejar de hablar de “guerra contra las drogas”, reconocer la “corresponsabilidad” estadounidense y hablar del consumo más como problema de salud pública que de seguridad. En febrero de 2009 Obama nombró a Gil Kerlikowske como director de la Oficina Nacional para Políticas del Control de Drogas (ONDCP, por sus siglas en inglés) y cambió la tradición de dejar el cargo en manos militares.


El año pasado Kerlikowske presentó la Estrategia Nacional para el Control de Drogas basada en “una balanceada política de prevención, tratamiento, trabajo policial y cooperación internacional”. ”El hecho es que nuestra estrategia para combatir este problema no sale de ninguna guerra cultural o mentalidad de guerra contra la droga”, aseguró a BBC Mundo, Rafael Lemaitre, de la oficina de asuntos públicos de la ONDCP.


Lemaitre expresó su desacuerdo con la afirmación de que la política antidrogas está “en piloto automático”, como asegura el informe, y afirmó que existe el “reconocimiento de que el problema de la droga en nuestro país es una gran amenaza a la salud pública y que la adicción es una enfermedad”.



Problemas de medición


El fondo de las críticas que se le hace el informe de Diálogo Interamericano a la política antidrogas es la supuesta imposibilidad de medir sus efectos benéficos, en buena parte por lo que considera falta de datos precisos.



En la ONDCP están en desacuerdo con la premisa y refieren a los datos presentados en la Encuesta Nacional sobre Salud y Uso de Drogas, presentada a fines del 2010.


“Hoy, el uso de drogas es la mitad de lo que era 30 años atrás, la producción de cocaína en Colombia ha caído en casi dos tercios y hemos desviado miles de delincuentes no violentos a tratamiento en vez de cárcel, apoyando alternativas al encarcelamiento”, afirmó Lemaitre.


El congresista demócrata de Nueva York Elliot Engels tampoco estuvo de acuerdo con algunas de las conclusiones del informe, y le dijo a BBC Mundo que “la guerra contra la droga es muy complicada”.


“Creo que el gobierno está en el camino correcto. Tiene buenas intenciones, pero tenemos tantas dificultades en todo el mundo que a veces pareciera que no estamos haciendo de esto una de nuestras principales prioridades”, afirmó Engels.



México en TV


Para los redactores del informe de Diálogo Interamericano el violento enfrentamiento entre grupos narcotraficantes y fuerzas de seguridad en México han hecho “dolorosamente consciente” al gobierno y al público de las “catastróficas consecuencias en América Latina de la masiva demanda de drogas en EE.UU.”



“México es una historia mixta”, dijo el representante Elliot Engels cuando BBC Mundo le preguntó si la situación en esa nación podía ser presentada como una historia exitosa en materia de lucha contra los narcóticos.


“México en sí mismo es una historia de éxito, porque tenemos a un presidente muy valiente, el señor (Felipe) Calderón, quien está haciendo lo correcto y trabajando muy duro. Y por eso tenemos que ayudarle”, dijo Engels.


“Sabemos que el fracaso está muy cerca de la superficie si no redoblamos nuestros esfuerzos para ayudar al presidente Calderón”, dijo Engels, quien como miembro del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes apoya el financiamiento de la Iniciativa Mérida, con la que EE.UU. ayuda en la guerra antidrogas mexicana.


Precisamente las terribles informaciones que provienen de México podrían llevar a algunos legisladores y ciudadanos a pensar que la vía militar es necesaria para evitar el temido efecto contagio de la narcoviolencia mexicana en territorio estadounidense. Los políticos estadounidenses saben que mostrarse débiles en materia de seguridad nacional puede tener consecuencias electorales adversas.



Fuente:  BBC Mundo

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Jueves 17 de Febrero de 2011 16:07

Ciudad Victoria, México.- Lanza la propuesta de legalizar la marihuana como una forma de acabar con la violencia asociada a su producción, venta y distribución. “Es incierto que la legalización de la marihuana vaya a incrementar el número de consumidores, por el contrario, la evidencia sugiere que el efecto sería modesto”.

Un informe sobre la política antidrogas en Estados Unidos aplicada en las últimas cuatro décadas concluyó que la estrategia de combate a los grupos del narcotráfico es un fracaso y que incluso ha perdido toda credibilidad. El centro de estudios políticos Diálogo Interamericano elaboró el informe titulado “Repensando la política antidrogas de Estados Unidos”, en el que asegura que la mayoría de los estadounidenses considera que la “guerra contra las drogas” en EU ha fracasado, por lo que se requiere una nueva estrategia.

“Las políticas antidrogas de EU (enfocadas en prohibir la producción, el comercio y el consumo) han hecho muy poco para disminuir los problemas a los que estaban dirigidas”, lo que ha provocado que la violencia y la corrupción asociadas al narcotráfico empeoren en otros países, señala el informe.

Para Diálogo Interamericano, los dos pilares que sostienen la estrategia antidrogas de Washington, la erradicación de los cultivos y el combate al transporte y comercialización de la droga, han perdido su credibilidad y dejan a los países la responsabilidad de emprender medidas que, si bien funcionan en su territorio, provocan un “efecto balón”, en el que los problemas asociados al narcotráfico migran a otras regiones.

“El notable éxito de Estados Unidos al cerrar las rutas del tráfico de droga en el Caribe en la década de los 90 provocó que se abrieran nuevas rutas de la cocaína en México y América Central”, ejemplifica el informe.

Por otra parte, el centro alertó que el ver al tema de la drogadicción como un asunto de índole penal y no como un problema de salud pública ha provocado un aumento en el consumo de droga en Estados Unidos, algo que, asegura, debilita la estrategia antidrogas de EU en todo el mundo.

En América Latina el gran mercado que representa Estados Unidos ha sido criticado y señalado como el causante de los crímenes y la violencia de los grupos del narcotráfico en la región.

El informe propone que, para relanzar la estrategia de combate al narco, EU debe revisar las políticas que ha aplicado en las últimas décadas y enfocar sus esfuerzos en todos los aspectos que convergen en el tema económico, social, jurídico, psicológico y de salud.

También, lanza la propuesta de legalizar la marihuana como una forma de acabar con la violencia asociada a su producción, venta y distribución.

“Es incierto que la legalización de la marihuana vaya a incrementar el número de consumidores, por el contrario, la evidencia sugiere que el efecto sería modesto”, refiere.

Diálogo Interamericano concluye que es necesario plantear una estrategia regional que tome en cuenta los éxitos logrados por los países que han emprendido batallas contra el narcotráfico.


Fuente:  El Diario de Victoria via  La Marihuana

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Un cop mes Acció Cannàbica demostra el seu interès per compartir els coneixements organitzant tallers de tot tipus, tallers que com en aquest cas no sempre son estrictament associats al cànnabis. Doncs el passat 15 de gener l’associació cannàbica d’Igualada va organitzar un taller de pa a mans d’un expert forner amic de l’associació.

En aquest es va elaborar una recepta del forner de pa artesanal que es pot fer a qualsevol casa ja que no requereix de res que no tinguem a la nostra cuina.


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BOLETIN ENCOD SOBRE POLITICAS DE DROGAS EN EUROPA

NR 70 DICIEMBRE DE 2010

DEBERÍAMOS QUEDAR O DEBERÍAMOS IRNOS?

Desde diciembre de 2007, ENCOD ha participado en el llamado “Foro de la Sociedad Civil sobre las Drogas en la Unión Europea”, una reunión anual de 26 organizaciones que han sido seleccionadas por la Comisión Europea. Han tenido lugar tres sesiones de este Foro en Diciembre de 2007Mayo de 2008 yMarzo de 2009, y la cuarta sesión está por realizarse en Diciembre de 2010.

En enero de 2011, organizaciones pueden hacer una nueva aplicación para ser parte del FSC durante los próximos dos años. Los representantes de Encod que están más involucrados en el FSC (Presidente Frederick Polak en un lado, coordinador Joep Oomen en el otro) tienen una opinión fundamentalmente diferente sobre la pregunta si Encod debería tratar de renovar su membrecía al FSC o no.

En este boletín, ambos puntos de vista son presentados. Más tarde este mes, todos los socios de Encod serán solicitados de votar sobre este tema.

DEBERÍAMOS QUEDARNOS


Durante los preparativos de la próxima reunión del Foro de la Sociedad Civil, FSC, nuestro primer objetivo fue de poner la “regulación en la agenda”. Hubo mucha resistencia contra esta propuesta, pero durante la reunión del llamado grupo núcleo tuvo el pleno apoyo de INPUD y fue aceptado por los demás grupos.

Mi opinión es que significa un importante paso hacia adelante el hecho de que este tema está ahora en la agenda del FSC. Será discutido en un taller y los resultados serán presentados en la sesión plenaria del FSC.

Es la primera parte de lo que queríamos. No veo lo que ganamos haciendo lo que Joep quiere: salir del FSC. Porqué deberíamos salir ahora, cuando hayamois ganado la lucha sobre el tema de la “regulación en la agenda”?

Los temas que Joep menciona como sus motivos para salir del FSC (la falta de representatividad de los miembros del FSC, la pregunta a quién y a qué representan, la situación financiera, la dominación de la Comisión Europea sobre el proceso entero) son preguntas relevantes, pero se refieren sobre todo al procedimiento. regularmente denunciamos estas prácticas, pero es una pérdida de tiempo dedicar demasiado atención e estos asuntos. No son las razones justas para salir del FSC.

En primer lugar, Encod debe tratar de abogar y promover políticas de drogas justas y eficaces, tal como dice nuestro nombre. En la próxima reunión del FSC no necesitamos ganar aprobación inmediata. Queremos tener un serio debate en el FSC sobre la regulación – incluso cuando será seguramente imperfecto. Vamos a necesitar toda nuestra energía para asegurar que el debate sobre la política de drogas será conducido de la buena forma, así que se pueden hacer conclusiones significativas.

El resultado del próximo FSC debería ser que este tema debe ser sujeto de mayoir estudio y discusión, con el propósito de incluirlo en las recomendaciones del FSC a la próxima estrategia de drogas de la UE.

Después de la reunión del FSC del 13 y 14 de diciembre, necesitamos tener claridad sobre nuestros objetivos y estrategia, porque tenemos que decidir si queremos continuar nuestra participación en el FSC o abandonarlo.

Creo que el factor decisivo debe ser: continuará el FSC discutiendo el tema de políticas alternativas así que este será el inicio de un debate o un estudio serio. En caso que sí, sería tonto salir del FSC. Si nuestra demanda no será aprobada, siempre podemos tener un debate sobre lo que sería la mejor política.

Poir ello, propongo que rápidamente después de la reunión del FSC el 13 y 14 de diciembre, mandaré un corto informe sobre la reunión, las consecuencias y sobre nuestras opciones.

Tenemos que decidir sobre el curso de nuestra política en los próximos años, y es una buena cosa que todavía tenemos algún tiempo para pensarlo. Mientras tanto, nuestros socios pueden discutir los asuntos en el sitio de Encod o en la lista encod_es.

Frederick Polak

DEBERÍAMOS IRNOS


Durante años, Encod propuso a las autoridades europeas abrir un diálogo sincero y abierto con los ciudadanos afectados por las políticas de drogas a fines de introducir algo de sentido común en los círculos oficiales que deciden sobre la política de drogas en la UE. Más que todo gracias a nuestro lobby, el Parlamento Europeo en 2007 ha instruído a la Comisión Europea dedicar 1 millón de euros por año para organizar un diálogo con la sociedad civil sobre las políticas de drogas. después de tres años he llegado a la conclusión que la Comisión Europea ha secuestrado esta idea, convirtiéndola en un instrumento completamente simbólico diseñado a silenciar en lugar de fortalecer la voz de los ciudadanos. Porqué?

1) El Foro de la Sociedad Civil es un juguete de la Comisión Europea

La Comisión ha utilizado la mayor parte de los fondos para el diálogo para sus propios proyectos, tales como campañas de propaganda contra las drogas, diseñadas sin ninguna consulta con las organizaciones de la sociedad civil. El resto es utilizado para organizar una reunión por año, de un día y medio para aproximadamente 40 personas, organizada en los entornos más lujosos. Los participantes en estas reuniones han sido seleccionados con criterios que jamás han sido publicados, la agenda de estas reuniones hja sido determinado por la Comisión, y sus representantes juegan un papel dominante en la dirección de las conversaciones. Ellos son los únicos responsables para el informe final, que luego es enviado al llamado Grupo Horizontal de las Drogas, que coordina las políticas de drogas de los 27 Estados Miembros.

Desde el comienzo, la Comisión Europea ha hecho todo lo posible para evitar un debate significativo sobre la política de drogas en el marco del FSC. Cada esfuerzo para discutir el nudo del asunto, si las políticas de drogas actuales en Europa son justificados por la realidad, ha sido anulado por los representantes de la Comisión. En sus informes sobre el FSC, la Comisión siempre da una falsa imagen de consenso y acuerdo con las políticas actuales, con el fin de complacer a los Estados Miembros, algunos de los que han expresado sus preocupaciones con la existencia del FSC.

2) Los miembros del FSC no son representativos de la Sociedad Civil Europea

Las organizaciones que forman parte del Foro de la Sociedad Civil no tienen la obligación de presenter prueba alguna de que efectivamente representan a los que dicen que representan. Algunas investigaciones rudimentarias por Encod ha mostrado que dos de los actuales miembros del FSC en realidad representan a autoridades locales (las que no cumplen con los criterios de una organización de la sociedad civil), mientras que hay un número considerable de organizaciones en el FSC que no resultan tener ningún miembro.

Por ejemplo, un miembro del FSC, resulta ser una oficina de un hombre que dice representar a una red de 12 psiquiatras europeos de los que por lo menos uno ha fallecido en 2004.

Existe una representación sobredimensionada de organizaciones de salud (trabajadores sociales, especialistas de tratamiento etc.) en el FSC, sobre todo debido al hecho de que estas organizaciones ya reciben regularmente subsidios de la UE para sus proyectos y así han desarrollado una relación privilegiada con la Comisión Europea. Su participación es motivada por la búsqueda de mayor financiación de la UE, porque esto es lo que esperan las personas que representan. De esa manera, no tienen ninghún interés inmediato de criticar la Comisión Europea o confrontarla con los efectos terribles de las políticas que defiende.

3) El Foro de la Sociedad Civil jamás tendrá impacto alguno

El mayor desafío en la política de drogas europea es la elaboración de una Estrategia de Drogas Europea de 5 años. El Foro de la Sociedad Civil producirá una serie de recomendaciones sobre la nueva estrategia, que será preparada por la Comisión Europea en 2012. estas recomendaciones serán hechas en vano.

En 2008, la Comisión Europea produjo un informe de una evaluación profunda hecha por los investigadores prominentes Peter Reuter y Franz Trautmann (Informe sobre los Mercados Mundiales de Drogas Ilícitas, 1998-2007). De acuerdo al informe los esfuerzos de control represivo han tenido efectos mínimos sobre el mercado mundial de drogas ilícitas, cuyas ventas anuales se estiman en 300 mil millones de dolares. Al mismo tiempo la prohibición es una causa mayor en el incremento de la violencia, corrupción, daños ambientales y de salud. estos problemas son responsables por la muerte, la enfermedad y el serio deterioro de los niveles de vida de millones de personas, consumidores, sus entornos y la sociedad en su conjunto.

A pesar de haber pagado por este informe, ni la Comisión Europea ni los Estados Miembros realizaron esfuerzo alguno para discutir sus conclusiones o las preguntas que podrían ser justificadas por ellas. No tenemos conocimiento de ningún debate parlamentario que haya tenido lugar en alguno de los 27 países de la UE sobre las conclusiones del informe Reuter/Trautmann.

Es extremadamente improbable que alguna recomendación para la reforma de la política de drogas que surja del Foro de la sociedad Civil, en el remoto caso de que sus miembros actuales se pusieran de acuerdo con tal texto, generaría mayor impacto. El propósito del Foro de la Sociedad Civil no es tener impacto alguno. Está diseñado como una fachada vacía para legitimizar la llamada “consulta con la sociedad civil” sobre una política que jamás es sujeto a la consultación con miembros de parlamento, ni hablar con personas que tienen experiencia en el campo.

4) El FSC es una lujosa sala de chat

Las tres sesiones del Foro de la Sociedad Civil que han tenido lugar hasta ahora han sido encuentros completamente ineficaces y costosos (estas reuniones cuestan 60.000 euros cada una) entre un grupo de personas arbritariamente elegidas sin ninguna agenda clara ni un método para medir el éxito o el fracaso del diálogo. Parecen estar diseñados básicamente para complacer a los egos de los participantes, no para hacer algún progreso, tan urgentemente necesario, en el debate europeo de las drogas. Salgamos, y rápido.

Joep Oomen

ENCOD NECESITA SU APOYO:

Cuenta corriente nº: 0081-0193-81-0001263736

Banco Sabadell

Gran Vía de les Corts Catalanes, 549

08011 Barcelona

IMPORTANTE: Al hacer el ingreso, poner en CONCEPTO: “Apoyo para ENCOD”

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